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Salida Camino de la Atalaya
¡Mal día tenemos! , pensé al ver la rueda trasera totalmente desinflada. La verdad es que llevo con los tubeless 3 meses y aún no he disfrutado ni un solo día de tranquilidad. En fin, manos a la obra, a desmontar la rueda trasera ( me da un coraje tremendo ), poner la cámara, volver a montar …., y todo bien deprisa, porque José Emilio y Antonio Bonal están a punto de llegar, y la espera no es plato de gusto para nadie.
Nos reunimos como siempre en la calle Castoreño, y decidimos de inmediato volver a practicar una de las últimas rutas que hemos conocido, que por distancia y dificultad, nos viene al pelo, ya que después de tanta lluvia y frío hemos tenido largos periodos de inactividad, que han mermado seriamente nuestra forma física. Y allá vamos enfundados hasta la coronilla, ya que el frío es intenso. Nos dirigimos directamente al pantano de Cubillas, pasando por Maracena y Albolote, que dejamos atrás en poco tiempo. Nos sorprende la vista del pantano, ya que la última vez que pasamos por allí tenía un aspecto penoso; ahora sin embargo se exhibe pletórico a tope de su capacidad. Bordeamos, y tomamos un camino a la derecha que nos va a conducir a Cogollos, no sin antes disfrutar de una marcha suave por tierra seca. El paisaje es encantador, ya que rodamos entre olivos, la temperatura tiende a la bonanza, hasta que el calor nos hace abrirnos las cremalleras. La atalaya ya está cerca y la parte más dificultosa está superada, a expensar de atravesar varios charcos de agua y lodo, que nos dejaron a nosotros y a nuestras monturas para ir directamente a la bañera. Coronado Cogollos, bajamos por la carretera que invita a dar pedales engranando plato y piñón a tope, de manera que en un “ pis-pas “ nos encontramos de nuevo en calle Castoreño comentando los pormenores de la ruta.
Saludos.
® Antonio Cruz
Nos reunimos como siempre en la calle Castoreño, y decidimos de inmediato volver a practicar una de las últimas rutas que hemos conocido, que por distancia y dificultad, nos viene al pelo, ya que después de tanta lluvia y frío hemos tenido largos periodos de inactividad, que han mermado seriamente nuestra forma física. Y allá vamos enfundados hasta la coronilla, ya que el frío es intenso. Nos dirigimos directamente al pantano de Cubillas, pasando por Maracena y Albolote, que dejamos atrás en poco tiempo. Nos sorprende la vista del pantano, ya que la última vez que pasamos por allí tenía un aspecto penoso; ahora sin embargo se exhibe pletórico a tope de su capacidad. Bordeamos, y tomamos un camino a la derecha que nos va a conducir a Cogollos, no sin antes disfrutar de una marcha suave por tierra seca. El paisaje es encantador, ya que rodamos entre olivos, la temperatura tiende a la bonanza, hasta que el calor nos hace abrirnos las cremalleras. La atalaya ya está cerca y la parte más dificultosa está superada, a expensar de atravesar varios charcos de agua y lodo, que nos dejaron a nosotros y a nuestras monturas para ir directamente a la bañera. Coronado Cogollos, bajamos por la carretera que invita a dar pedales engranando plato y piñón a tope, de manera que en un “ pis-pas “ nos encontramos de nuevo en calle Castoreño comentando los pormenores de la ruta.
Saludos.
® Antonio Cruz
20 enero 2009
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